
Cada vez que un cliente nos envía un archivo para imprimir, lo primero que hacemos es revisarlo técnicamente antes de maquetarlo. En una proporción significativa de los casos, el archivo tiene algún error que hay que corregir antes de poder imprimir: márgenes insuficientes, resolución baja, colores en RGB en lugar de CMYK, tipografías sin incrustar. Esta guía existe para que eso no pase con tus trabajos.
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El sangrado: qué es y por qué es necesario
Si el diseño llega exactamente hasta el borde sin sangrado, un milímetro de imprecisión en el corte deja un borde blanco de papel sin imprimir. Tres milímetros de sangrado en cada lado lo evitan por completo.
El sangrado (o sangría) es la zona del diseño que se extiende más allá del borde final del trabajo. Cuando el papel sale de la máquina de impresión tiene que cortarse para llegar al tamaño final, y ese corte nunca es exacto al milímetro — siempre hay una tolerancia de desplazamiento de 1 a 2 milímetros.
Si el diseño llega exactamente hasta el borde del formato final sin sangrado, ese milímetro de imprecisión en el corte deja un borde blanco de papel sin imprimir en alguno de los lados. El sangrado resuelve este problema: cualquier elemento del diseño que llegue hasta el borde tiene que extenderse 3 milímetros más allá del borde de corte, de forma que aunque el corte se desplace ligeramente, siempre haya imagen impresa hasta el filo.
En la práctica: si el trabajo es A4 (210 × 297 mm), el archivo tiene que entregarse en 216 × 303 mm (3 mm de sangrado en cada lado). Todos los elementos que llegan al borde — fondos de color, fotografías, gráficos — deben extenderse hasta ese margen exterior. Los textos y elementos que no deben cortarse tienen que estar al menos 5 mm hacia adentro del borde de corte.
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La resolución de las imágenes
La resolución mide la densidad de información en una imagen y se expresa en ppp (puntos por pulgada) o dpi (dots per inch). Para impresión, la resolución mínima estándar es 300 ppp al tamaño final de impresión.
Una imagen que es perfectamente nítida en pantalla puede salir borrosa en impresión. Esto pasa porque las pantallas trabajan a 72 o 96 ppp — mucho menos que los 300 que necesita la imprenta. Una imagen de pantalla escalada a tamaño de impresión queda pixelada.
La forma de verificarlo: en Photoshop o cualquier editor de imagen, con el documento abierto al tamaño final de impresión, comprobá que la resolución sea de al menos 300 ppp. Si es menos, la imagen no tiene suficiente información para imprimir correctamente y hay que conseguir el original en mayor resolución.
Una excepción importante: los archivos de vectores (creados en Illustrator, Inkscape o cualquier programa de diseño vectorial) son matemáticamente escalables y no tienen límite de resolución. Un logo vectorial imprime perfectamente a cualquier tamaño.
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El modo de color: CMYK, no RGB
Los rojos vivos, naranjas y algunos verdes que existen en RGB no tienen equivalente exacto en CMYK. Si el color es crítico para tu marca, la solución no es CMYK sino una tinta Pantone
Las pantallas trabajan en RGB (rojo, verde, azul) — mezclan luz para producir colores. Las imprentas trabajan en CMYK (cian, magenta, amarillo, negro) — mezclan tintas sobre papel.
Si entregás un archivo en RGB, la imprenta tiene que convertirlo a CMYK para imprimir, y esa conversión puede producir diferencias de color significativas — especialmente en rojos vivos, naranjas y algunos verdes que existen en RGB pero no tienen equivalente exacto en CMYK. El resultado en papel puede ser considerablemente diferente a lo que se ve en pantalla.
La solución es convertir el archivo a CMYK antes de enviarlo, usando el perfil de color correcto (el estándar para impresión offset en papel couché en Europa es ISO Coated v2 300). Así controlás el resultado antes de que la imprenta realice la conversión.
Un matiz importante: si tu marca tiene un color específico que necesita reproducción exacta, la solución no es CMYK sino una tinta Pantone. Los colores CMYK son mezclas de las cuatro tintas base y tienen cierta variabilidad entre máquinas y sesiones de impresión. Un Pantone es una tinta de color directo que produce siempre exactamente el mismo resultado.
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Las tipografías: vectorizar o incrustar
Si tu archivo incluye texto, las tipografías tienen que estar disponibles para la imprenta. Hay dos formas de garantizarlo:
Vectorizar el texto. Convertir las letras en curvas vectoriales eliminando la dependencia de que la tipografía esté instalada. En Illustrator se hace con Texto → Crear contornos. Una vez vectorizado, el texto no puede editarse — por eso conviene guardar también una versión con texto activo.
Incrustar las tipografías en el PDF. Al exportar un PDF para imprenta, asegurate de que la opción de incrustar tipografías esté activada (en la mayoría de los programas está activada por defecto). Un PDF con tipografías incrustadas lleva dentro toda la información de la fuente y se imprime correctamente en cualquier equipo.
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El formato de entrega: PDF/X
El formato estándar para imprenta es PDF/X-1a. No entregues archivos .ai, .indd ni .psd directamente — aunque la imprenta pueda abrirlos, dependen de que las fuentes y vínculos estén correctamente disponibles
El formato estándar para entrega de archivos a imprenta es PDF, específicamente en la variante PDF/X. Los más usados son PDF/X-1a (recomendado para offset, garantiza CMYK y tipografías embebidas) y PDF/X-4 (admite capas y transparencias).
Al exportar el PDF desde cualquier programa de diseño, buscá el preset «PDF/X-1a» o «PDF/X-4» y usá ese. Si estás entregando un trabajo con efectos de transparencia o sombras, el PDF/X-4 es más adecuado porque preserva esas transparencias sin aplanarlas.
Evitá entregar archivos en formatos de trabajo como .ai, .indd o .psd directamente — aunque la imprenta pueda abrirlos, estos formatos dependen de que las fuentes y los vínculos estén correctamente gestionados en el equipo que los abre.
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Checklist rápido antes de enviar tu archivo
Antes de enviar cualquier archivo a imprenta, verificá que cumple estos puntos:
El formato es PDF/X con sangrado de 3 mm incluido. El modo de color es CMYK. Las imágenes tienen al menos 300 ppp al tamaño final. Las tipografías están vectorizadas o incrustadas en el PDF. Los textos y elementos importantes están al menos 5 mm hacia adentro del borde de corte. Si hay troquelado, la línea de troquel está en una capa separada e indicada como tal.
En Papergraf revisamos todos los archivos que recibimos antes de mandarlos a producción y te avisamos si hay algún problema técnico que necesite corrección. Pero cuanto más correcto llegue el archivo, más rápido es el proceso y menor el riesgo de errores.
Revisá también nuestros artículos sobre diferencias entre CMYK, Pantone y RGB y acabados de impresión para completar tu conocimiento técnico antes del próximo proyecto.
